La importancia de un documento de diseño

 

Toda idea se ve fantástica cuando la pensamos. Dentro de nuestras cabezas nuestra imaginación nos permite navegar por los mundos que vamos diseñando a medida que los vamos recorriendo, pero también los vamos olvidando o tachando de “completo” a medida que lo vamos dejando atrás y hasta olvidándolo a medida que profundizamos más y más en nuestra idea.

Esta era la parte fácil, ahora viene el verdadero desafío: el lograr que otra persona comprenda lo que solo dentro de nuestras cabezas tenemos y que ni siquiera está lo suficientemente claro para que nosotros mismos lo comprendamos, y encima a medida que la narramos hasta va cambiando, mutando solo porque se nos ocurrió algo mejor en el momento. Partes que damos por sentadas, obvias quizás, para el otro no lo son. Conceptos concretos que parecían completamente cerrados de pronto se empiezan a agrietar ante las dudas del prójimo. No solo eso, sino que tienen la osadía de agregar sus propias ideas a las nuestras, alterando y distorsionando lo que en realidad debería haber sido. Es un momento demasiado temprano para esto, ya llegará la hora de mandar a la idea a la escuela y que otros se encarguen de su crianza, pero todavía no. En esta etapa es lo que decide que va a ser nuestra idea cuando crezca, si un adorable chiguagua o un Nazgûl come-hombres, literalmente hablando.

 

A la hora de hacer el documento de diseño nos vamos a topar con que este mismo nos desafía a pensar de forma más completa, porque pasas no solo a ser el autor de la idea cuando la escribís, sino que también crítico cuando la lees.

 

Por otro lado, supongamos que tenemos algo realmente bien formado, que sabemos cómo empieza, cómo termina y exactamente lo que queremos en medio, entonces la dificultad va a pasar al trabajo en equipo. Que los demás sigan en sincronía con nosotros y con nuestra idea es realmente el desafío.

Podemos describirles situaciones concretas, o enumerar y detallar partes, incluso prototipar segmentos sueltos, pero nunca verían el panorama completo. Así mismo cada vez que se discuta sobre el tema la idea misma puede ir cambiando, o mejor dicho, evolucionando para adaptarse mejor a las nuevas condiciones, o porque no, debido a que nos olvidamos como era originalmente. Tampoco podemos estar presentes en todo el proceso, por lo que si alguien más depende de nosotros lo atrasaría.

Entonces cómo resolvemos esto? Simple pero no fácil, lo grabamos en granito. Hacemos que nuestra idea tome forma enfrente nuestro primero. Y acá llega la parte tediosa del proceso, donde tenemos que poner el culo en la silla y empezar a escribir. El comienzo siempre es lo mas lindo, todo parece llegar tan fácil que uno se pregunta para que se molesta siquiera. Todo lo que uno ya venia pensando con días de anticipación parece salir con mucha fluidez. Después de un rato, y muy orgulloso te levantas orgulloso de lo que escribiste a tomarte un café, hablar con un compañero, porque total, ya por hoy cumpliste. Entonces volves y te pones a ojear un rato Facebook y por casualidad relees los que rato antes dejaste escrito. Y de acá tenes 2 caminos:

1) Entras en una crisis de pánico y llorás el resto del dìa.

2) O lo ves con ojo crítico y empiezas a notar los distintos huecos que dejaste sin llenar, que ni siquiera se te pasaron por la cabeza. Lo que antes formaba todo un hilo bien ordenado resulta no ser más que una serie de puntos aislados con elementos que muchas veces no son compatibles entre sí. Te pudiste encontrar detallando cosas que a la larga no es más que contenido y no suma en nada al desarrollo general o, lo que es pero, al contemplar tu idea en su totalidad suele no ser lo suficiente concreta o sustentable.

A la hora de hacer el documento de diseño nos vamos a topar con que este mismo nos desafía a pensar de forma más completa, porque pasas no solo a ser el autor de la idea cuando la escribís, sino que también crítico cuando la lees. Te hace preguntas básicas como “¿Por qué?” y “¿Cómo?” todo el tiempo. También preguntas contradictorias del estilo de “¿después de esto que pasa?” o “¿y si haces esto, qué pasa con esto otro?”, esas cosas que cuando uno lo imagina no se le vienen a la mente porque lo dá por sentado, son las cosas que otro necesita saber y que este documento necesita responder.

Abundar en detalles gráficos es importante, si no la representación de las palabras de estas palabras quedarán solo a criterio del lector y no estaremos para hacerles la mímica de cómo debería ser. Por ende el meter imágenes, diagramas, cuadros, dibujitos pedorros, videos, y otras referencias son esenciales para evitar confusiones.

 

El punto es lograr que alguien que no sabe nada de lo que estamos haciendo, pueda ver esto y saber de qué va la cosa, y a aquel que viene trabajando en esto sepa donde responder sus consultas generales.
 
 

 

Si hay cosas que entre sí que no cierran o no son compatibles con anteriores, acá es donde van a saltar y obligarte a resolver sin la necesidad de que alguien más te las esté señalando. Incluso podés ver la originalidad de tu idea en el momento de buscar referencias, y visualizar mejor sus puntos fuertes y débiles para discutirlos en un futuro.

Pongámonos un poco más técnicos y detallados. En caso de un juego un flow de pantallas (o situaciones, o escenas, o lo que sea que marque el ritmo) es clave para saber cómo se desarrolla. En cada una de estas pantallas detallar más o menos qué pasa y hacia que otras pantallas podés ir y bajo qué condiciones. Diagramarlo lo más visualmente posible, ya que en la mayoría de las veces no es lineal, también ayuda tener referencias visuales de cada paso para poder verlo mejor.

Es importante detallar el gameplay para saber cual es el contacto del usuario con el juego y cual es el juego propiamente dicho, y si realmente esto es divertido, fluido y coherente.

El punto es lograr que alguien que no sabe nada de lo que estamos haciendo, pueda ver esto y saber de qué va la cosa, y a aquel que viene trabajando en esto sepa donde responder sus consultas generales.

Ok, listo, tenemos el documento de diseño ya escrito, ¿cómo laburamos con él ahora? Para mí personalmente el juego tendría que ser una representación del GDD (game design document). Cabe destacar que ni la idea ni el documento son estáticos, pero cualquier cambio, que seguro van a haber, estaría bueno implementarlos en éste antes que en el producto. Al hacerlo de esta manera uno puede ver discrepancias con otros puntos del mismo, si algo no “cuadra” es el momento para identificarlo y corregirlo, así nos ahorramos idas y vueltas innecesarias.

El día de mañana podría venir cualquiera y preguntarnos en qué estamos trabajando o vamos a trabajar, y el documento es la carta de presentación del trabajo en caso que no tengamos el producto en sí, o a medias de ser terminado o implementado todos los features.

En definitiva, y con la esperanza que no lean solo la conclusión, el documento de diseño sirve para plasmar la idea a algo más tangible, encontrarle fallas, corregirlas y que otros la entiendan.

Técnicamente hablando es la posta.

 
Rodrigo CorralComment